lunes, 27 de enero de 2014

Experiencias en Psicomotridad: Discapacidad y retos múltiples

La última experiencia que subiremos, por ahora (volvemos en marzo), es un bello trabajo que realizan Cecilia Acuña (T.O) y Cristina Vera (Ed. Diferencial), en un centro especializado para personas con Retos múltiples, en particular, Sordoceguera. Ellas han implementado un taller de psicomotricidad y han realizado todas las adaptaciones necesarias para llevarlo acabo con resultados positivos.

Psicomotricidad en Retos múltiples y sordo ceguera.

Al comenzar a relatar nuestra experiencia creemos necesario presentar la definición de retos múltiples utilizada por el ministerio de educación: “Los alumnos/as que presentan Necesidades Educativas Especiales Múltiples, son aquellos que requieren de apoyos intensivos y permanentes (en todos los contextos) debido a que presentan múltiples barreras para aprender y participar en su medio social, educativo y familiar, no sólo por las necesidades que se derivan de su condición de salud, sino también por las diversas barreras sociales, culturales y educativas, que dificultan aún más sus posibilidades de participación, comunicación y socialización. Los retos múltiples son aquellos desafíos que nos plantean los estudiantes que presentan necesidades educativas especiales múltiples. La Real Academia Española señala que el significado de reto es “Objetivo difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta”. En Chile, este concepto se ha utilizado en el marco de la línea de innovación denominada Retos Múltiples que ha llevado adelante la Unidad de Educación Especial del Ministerio de Educación, con el apoyo de Perkins Internacional (2007-2010)”.

Nuestros niños y niñas presentan Necesidades Educativas Especiales Múltiples (NEEM) y en el trabajo diario observamos necesidades en las distintas áreas del desarrollo y los retos que ellos nos proponen para generar un abordaje integral: en la comunicación, en las actividades de la vida diaria, en la movilidad, en la expresión de emociones, en la independencia y/o autonomía. En la búsqueda permanente de estrategias que favorezcan el desarrollo integral de nuestros niños y niñas llegamos a la psicomotricidad y con ella al Diplomado en Psicomotricidad Educativa impartida por CICEP. Tras la realización de nuestra práctica interventiva, trabajando con niños con ceguera y retos múltiples podemos concluir que es necesario hacer algunas variaciones o modificaciones relativas al proceso de psicomotricidad educativa. En una primera instancia los niños y niñas reconocieron los espacios mediante sentidos indemnes, debiendo rotular estos espacios en conjunto con ellos, para favorecer la búsqueda independiente y/o autónoma de materiales y mejorar la rapidez en esta búsqueda. 
Este grupo de personas requiere un apoyo específico en los procesos de enseñanza –aprendizaje.  No debemos perder de vista, el contexto en el que se encuentran, en donde en múltiples ocasiones se genera asistencialismo hacia ellos (en distintos aspectos de la vida diaria), presentando escasas oportunidades de generar acciones por sí mismos, y esta fue una de ellas en donde se pudo realizar el cambio de perspectiva en cómo visualizamos a nuestros estudiantes. 
Uno de los cambios principales fue trabajar el adultocentrismo, y visualizarlos como sujetos de derecho. Nuestras prácticas están orientadas a la manipulación de su cuerpo, enseñarles temáticas educativas que no son del interés de ellos, en un sistema educativo que permite, facilita y fortalece la quietud de nuestros estudiantes, en donde deben estar en una sala de clases atendiendo a lo que la profesora está diciendo y sus habilidades más básicas no cuentan con el desarrollo necesario para tomar atención.  Es por ello que pensamos que esta estrategia debiese ser instaurada desde el inicio de los procesos de habilitación, rehabilitación y educación.  Como un modelo de intervención a temprana edad para favorecer un desarrollo psicomotor que les permita acceder a otras instancias de participación social a una edad más avanzada, ya que sabemos que la sociedad no permite una inclusión real debido al tipo de sociedad en la que nos encontramos, aquella que valora las habilidades cognitivas y de productividad.
Tenemos que tener en cuenta que requieren de tiempos específicos (de aprendizajes y respuestas) y también temáticas específicas, constatando que el desarrollo psicomotor es un desarrollo en espiral y no lineal, en donde según las necesidades que ellos tienen, dirigen sus acciones para suplir esos requerimientos, y no es necesario de una intervención del adulto en una planificación de la sesión para abarcar estas necesidades, ellos continuamente las están expresando. 

Con el trabajo realizado pudimos vivenciar que los niños y niñas requieren de espacios para un “hacer”, y este hacer es un hacer en conjunto con ellos, en donde nuestro rol de mediador está dirigido a realizar acciones con ellos (desde la necesidad planteada por ellos) utilizando la imitación como eje principal. Para esto demandan tocar nuestro cuerpo para conocernos, y así conocer nuestra psicomotricidad.  Al no tener la visión, el cual es uno de los sentidos principales para conocer el mundo, se requiere de una mediación más cercana, una que permita el reconocimiento del otro y un aprendizaje en la utilización de los objetos (por ello utilizamos juguetes representativos de la realidad como tacitas, autos, disfraces), con esto también acercamos esa realidad que no es vista, pero sí conocida y aprendida mediante tacto, audición y movimiento. Otra estrategia utilizada es la verbalización de las acciones y contextualización constante de lo que ocurre dentro de la sesión, con esto, pensamos que favorecemos la comunicación, internalización de las acciones y concienciación de ellas al momento de ejecutar.
Finalmente dentro de nuestro taller se facilitó la motivación por la  exploración del lugar y la ejecución de diversas acciones de manera independiente. Para ello consideramos dentro del encuadre las siguientes características como aquellas principales que debemos tener en cuenta para realizar este proceso de intervención con niños y niñas con sordoceguera, ceguera y retos múltiples.
-         Seguridad 
-         Adaptaciones (rotulaciones y objetos concretos)
-         Imitación
-        Verbalización constante, en relación a orientar a nuestros niños y niñas de lo que sucede en el entorno.  


Nos motiva continuar utilizando y conociendo esta estrategia de intervención, la cual fue un gran aporte para nuestro desempeño, junto con ello investigar sobre la formación del “yo” en niños con ceguera y cómo desde la psicomotricidad se podría abordar y aportar en esta área.  

Cecilia Acuña Lavanchy. Terapeuta Ocupacional, Diplomada en Psicomotricidad.
Cristina Vera Calderón. Educadora Diferencial, Diplomada en Psicomotricidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario